un lavabo fuera del aseo

no es un lavabo fuera de su sitio.


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La arquitectura belga expone el escondrijo más íntimo cerca de la puerta principal de una vivienda:

una toalla sucia, una pastilla de jabón y un espejo acompañan a menudo un lavabo que retuerce tus esquemas básicos

de cómo debe funcionar una casa: jamás ensuciar el recorrido de una visita con la intimidad al descubierto.


La Finca Roja es un edifico emblemático de Valencia por su origen holandés con ramalazos Art Nouveau, pero también por la insistencia del arquitecto en ofrecer espacios comunes de gran amplitud. Zaguanes generosos.


La reforma se dispersa en detalles manieristas, motivos florales, deslizamientos de vidrios entre pletinas, interiores de armarios revestidos de alicatados antigüos y un sin fín de distracciones; pero tiene un interés claro: desprenderse de lo privado. 


Los espacios compartidos se apropian de toda la vivienda, dejando tan sólo el mínimo exigido por el CTE a los espacios privativos. Un cuarto y un aseo no es pequeño, tan sólo una cocina y un pasillo lo es. 

De esta lógica, un tanto radical, nacen decisiones de distribución:


- Para evitar una doble estancia de aseo, un lavabo en el pasillo.


- Para evitar habitaciones excesivamente amplias, un vestíbulo.

El mueble bifurca la entrada de dos cuartos para niños y se convierte, por lo tanto, en un centro compartido.

Suelo de madera, tarima hueca. Se oyen los pasos de los padres al pasar.

También el golpe seco de una silla cada noche, cuando el vestíbulo abre sus dos puertas y el matrimonio

lee un cuento en voz alta, en el centro. Y desde fuera, se espera a que duermen dentro - los dos cuartos, a la vez.


Este vestíbulo, fuera del cuarto, pertenece al pasillo y evidencia la única razón por la que los niños necesitarían más espacio: la lectura.